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domingo, 26 de marzo de 2023

DE SER REAL A SER AUTÉNTICO

    Una amapola es frágil en su apariencia, se puede desmoronar en nuestras manos, sin embargo es poderosa en su presencia, en su efecto sobre nuestro sentir, tal vez porque su esencia vive imperecedera en nuestros corazones.



    Hay muchas realidades en las que puede vivir una amapola: en la física, en nuestros recuerdos, en uno de nuestros sueños, en una poesía … pero en ninguna de ellas llega a ser auténtica sin una conciencia que la contemple, que le dé vida con su mirar, con su sentir. Nada es auténtico sin un sentir que le dé vida, aunque pueda ser real.

    Querido lector, ¿en tus realidades de cada día cuántas cosas auténticas hay … ? ¿De qué sirve una realidad, por cómoda y segura que nos parezca, si no es auténtica …? ¿Es auténtico tu trabajo …? ¿Son auténticos tus sueños …? ¿Son auténticas tus miradas …? ¿Es auténtica tu relación contigo mismo …? ¿Y con los demás …?

    Te invito a que hoy sientas tu mirada auténtica y con ella des vida a todo lo que contemples y, así, puedas sentir en lo frágil y perecedero la esencia inmortal que lo alimenta. Ya no podrás ver a la amapola como un mero ser débil que tiembla en tus manos, sino que sentirás en ella una flor que renuncia a su forma física para demostrarte que cuando eres auténtico, cuando vives desde tu esencia, nada puede destruirte



viernes, 1 de octubre de 2021

DEJAR DE CONFUNDIR BELLEZA CON CREENCIAS SOBRE LA BELLEZA

     Sucumbimos antes las modas, incluso castigando a nuestro  cuerpo, porque nadie nos ha enseñado a reconocer nuestra propia  belleza interior. Esta enorme ignorancia nos lleva a pensar que nuestra belleza esencial depende de lo que nos pongamos o que disminuye con la edad, éste es un pensamiento absurdo que revela claramente que confundimos belleza con creencias sobre la belleza.


El descubrimiento de nuestra belleza interior no solo nos libera de ser dependientes de la moda,  también es un ingrediente esencial para lograr nuestra autoestima, ya que es irresistible amar a lo que sentimos bello.


martes, 24 de marzo de 2020

¡VIVAN LOS CISNES VENECIANOS!

     En la red, en medio del encierro del coronavirus, han circulado imágenes de nuestras ciudades en las que aparecen especies de animales que no forman parte de nuestro escenario habitual; entre estas presencias sorprendentes se encuentra la foto de dos cisnes en Venecia, esta imagen como muchas otras del mismo estilo ha resultado ser una “false news”. Una mentira, se nos ha dicho, es siempre una mentira; pero si dejamos la superficie de lo meramente evidente y también la del mundo “conspiranoíco”, y nos sumergimos en la profundidad de los sentidos de las cosas desde una mirada inocente, haciendo una lectura creativa de la imagen de los dos cisnes, podemos descubrir una gran verdad: en unos momentos tan duros necesitamos noticias bellas, tal vez porque sabemos que la belleza nos pone en contacto con lo que hay de auténtico dentro de nosotros, con nuestra parte invulnerable, con nuestra esencia indestructible ante cualquier enfermedad o catástrofe.
     El ser humano está sometido a la fragilidad de lo humano, pero también dispone de esa otra parte suya: el ser, esencia única e indestructible. Precisamente por eso nos llamamos seres humanos: somos una combinación de fragilidad y de poder indestructible, ante tan aparente contradicción no es extraño que nuestros comportamientos sean tan contradictorios, y que en medio de una crisis se acentúen y convivan a la vez actitudes generosas y ruines. El paradigma de la Dualidad ha sembrado la discordia entre nuestra parte ser y nuestra parte humana, precisamente por eso hemos necesitado intermediarios espirituales y autoridades religiosas, pero ahora está naciendo un nuevo paradigma que ha de integrar el ser con lo humano, de forma que el vivir como seres humanos no parta de una contradicción, sino de una suma consciente, coherente y bella de nuestra parte frágil y de nuestra parte indestructible.


     Volviendo al principio de este escrito, podemos decir que la unión de nuestra fragilidad y de nuestro poder indestructible queda perfectamente representada por la armonía, entre la fragilidad y el  porte majestuoso, presente en los dos cisnes “venecianos”: poder y fragilidad se integran en la belleza, en esa belleza que puede ser ahora, en medio de la gran crisis, nuestro salvavidas, o mejor dicho nuestro “salva-ánimos”, por eso me atrevo a decir: ¡vivan los cines venecianos!